Uno de los restaurantes que más tiempo llevaba en mi lista de pendientes en Valencia era Kawori. Así que en cuanto hubo la mínima posibilidad de acudir no lo dudé y me animé a visitar uno de los restaurantes más aclamados por la crítica en Valencia. Un restaurante de cocina japonesa – fusión, que inició su andadura en el barrio de Ruzafa y que desde el año 2023 se trasladó a una nueva ubicación, todavía más céntrica y mucho más amplia. Así que no podía esperar más para hacer esta Crítica Kawori para comprobar si todas las buenas opiniones estaban justificadas o hay sitios mejores en la capital del Turia.
Al frente de Kawori está Alberto González. Un chef que, tal y como se indica en la página web del restaurante, nació y creció en Valencia y que, tras una breve iniciación en la cocina japonesa, como repartidor, decidió aventurarse en la búsqueda de este mundo, viajando a Japón y absorbiendo conocimientos y técnicas desde la raíz. Después de su estancia en Japón, cimentó las bases en diferentes sectores gastronómicos de cocina japonesa en Valencia y con el tiempo abrió Kawori, un «nuevo concepto en el que fusionamos desde el sushi más vanguardista hasta los guisos más tradicionales de la cocina japonesa«.
Por último deciros que el restaurante cuenta con una Solete Repsol de la Guía Repsol y que entre semana tienen varios menús por 29,50€.
Crítica Kawori
Viernes 14 de marzo de 2025
Primeras Impresiones
Teníamos la reserva a las 14:00h, así que puntuales nos presentamos en el establecimiento. Un local con un marcado estilo ciberpunk, que se divide en dos zonas; la sala interior, el llamado Jardin Kyoto, y la sala exterior, la denominada Calle Shibuya. Los dos espacios son tremendamente estéticos, están muy bien cuidados y son una clara representación de la cocina de Alberto González.
Nosotros optamos por ir a la carta y, como todo nos apetecía y teníamos ganas de probar lo más representativo de Kawori, decidimos dejarnos aconsejar por el personal para vivir la experiencia al máximo.
Usuzukuri de Vieria
Comenzamos la comida con el Usuzukuri de Vieria.
Un plato muy acertado para abrir boca y para empezar a conocer el concepto y la idea de Alberto González. Quizás la mayor pega es que la viera pasa demasiado desapercibida entre tanto aderezo, pero la combinación es innovadora y sorprendente. Además, la salsa de yuzu miso y maracuyá aporta ese frescor, que tan bien casa con la viera y que combina muy bien con el resto de elementos, entre los que destacaría el pesto rojo de tomate seco y albahaca y la crema de marisco con chili dulce – picante. Un plato muy elaborado, que no te vuela la cabeza, pero que es ideal para comenzar la comida y al que le voy a otorgar un 4,5.
Buñuelo Chashu en el post de la Crítica Kawori
El siguiente plato que llegó a la mesa fue mi favorito de toda la comida, el Buñuelo Chashu.
Un «buñuelo cremoso de panceta al estilo chashu con tartar de carabineros y umeboshi. Acompañado de una espuma de misho y cardamomo. Coronada con berenjena marinada en salsa aemono«. Un plato verdaderamente alucinante, que se podría decir que es un mar y montaña estilo asiático en versión bocado.
El juego de texturas te hará volar la cabeza y la potencia de la panceta combina a la perfección con un tartar de carabineros absolutamente sublime. La espuma de misho acompaña de manera idónea y la berenjena aporta ese punto diferencial. Plato obligatorio si acudís, que se sitúa entre los mejores de Valencia y al que le voy a dar una puntuación de 7,6.
Uramaki de Atún
Proseguimos con la ronda de uramakis y la comenzamos con el Uramaki de Atún.
Un uramaki muy elaborado, como toda la carta del restaurante, y que está compuesto por atún desmigado con especias japonesas, cubierto de atún fresco y hoja de shiso, acompañado de crema de alga y mascarpone, espuma de sésamo blanco con remolacha encurtida. En lo personal me pareció un gran uramaki, en el que destacaría las distintas texturas del atún y el mascarpone, que estaba tremendo y combinaba a la perfección con el pescado.
Un plato que, pese a la potencia, estaba muy equilibrado y en el que se vuelve a encontrar la esencia de Alberto González. No me pareció el mejor de los dos que degustamos, pero aún así es un muy buen uramaki al que le voy a dar una puntuación de 5,8.
Uramaki Hotate Kimuchi
La otra variedad de uramaki que degustamos fue el Uramaki Hotate Kimuchi, que fue mi segundo plato favorito de la comida.
Este uramaki estaba relleno de croqueta de nécora, cubierto de vieira flambeada y acompañado con salsa de kimchee y lima, y la propia col kimchee fermentada por el propio restaurante, coronado con crujientes de plátano macho. Un plato que es una auténtica voladura de cabeza y que es de esos que perdura en tu boca y tu memoria durante muchísimo tiempo.
El relleno de croqueta de nécora es sublime, pero es que la combinación con el cubierto de vieira flambeada ya es de otro nivel. La salsa de kimchee y lima es correcta y la propia col kimchee fermentada en Kawori aporta ese toque encurtido. En lo personal el crujiente de plátano no me terminó de cautivar, pero es que la croqueta de nécora y el cubierto de viera flameado están tan bueno, que no le puedo dar menos de un 6,3.
SSam de Anguila en el post de la Crítica Kawori
Del segundo mejor plato de la comida, pasamos al que para mi fue el más flojo, el SSam de Anguila.
Este bocado envuelto más típico de la cocina coreana, que de la japonesa es un plato que no está hecho para todos los paladares. En lo personal pensaba que me iba a gustar, porque la anguila me flipa y siento especial predilección por los platos con componentes potentes, pero en ese caso fue excesivo. Incluso rebajándolo con el fresco de la lechuga, fue un plato que no me terminó de cautivar y al que le tengo que otorgar una puntuación de 2,5.
Si queréis saber por qué puntúo tan bajo, encontraréis la respuesta en el artículo sobre Cómo hago mis críticas gastronómicas.
Nigiri de Atún
Continuamos con la ronda de nigiris, que iniciamos con el Nigiri de Atún.
Un nigiri con una buena relación producto – arroz, pero que me dejó un tanto indiferente. Además de atún, llevaba salsa de soja wasabi, crema de yuzu y espuma de sésamo blanco. Sin embargo, fue el producto principal, el atún, el que me pareció sin más. ¿Se puede comer? sí. ¿Es un nigiri para el recuerdo? no. Por lo que no le puedo dar una puntuación superior a 2,6.
Nigiri de Dorada Limón
El siguiente que nigiri que probamos fue el Nigiri de Dorada Limón.
Un nigiri algo mejor que el anterior, pero que tampoco me entusiasmó. Considero que la dorada estaba excesivamente fría y si no te apasionan los sabores ácidos este nigiri no es para ti, ya que está compuesto por una lámina de dorada fresca con limón caramelizado, yusu kosho y hoja de shiso. Bocado intrascendente al que le tengo que dar una puntuación de 3.
Nigiri de Pluma Ibérica en el post de la Crítica Kawori
Mejoramos algo el nivel con el Nigiri de Pluma Ibérica.
Un nigiri caliente y todavía mucho más elaborado, ya que estaba compuesto por pluma ibérica cocinada a baja temperatura y sellada en plancha con reducción de Pedro Ximenez, acompañada con espuma de patata y kimchee, shiitake encurtido, yuzu kosho y aroma de carbón. De nuevo, la relación producto – arroz es muy buena y en lo personal el shiitake encurtido fue lo que más me convenció. No obstante, la pluma ibérica está correcta, pero no te deja sin palabras y por tanto considero que la puntuación acorde debe ser un 3,5.
Nigiri de Hamachi
Finalizamos la parte salada con el Nigiri de Hamachi, que es el nombre japonés del pez limón.
El personal nos comentó que la selección que habían hecho se había finalizado, pero que si queríamos algo más que lo pidiéramos sin problemas. Así que le dijimos que queríamos un nigiri más y que si podía ser de los más potentes mejor, así que nos trajeron este que estaba flambeado con foie y crema de tartufo.
Un nigiri en el que, desde mi punto de vista, todos los componentes cohesionaban mejor y que fue un gran final. No es de los mejores que vas a probar en tu vida, pero es un nigiri de nivel y de ahí que le otorgue un 4,9.
Torrija
Terminamos la comida con el postre más popular del restaurante, la torrija.
Un postre no muy japonés, pero con toques japoneses, ya que está compuesta por una crema inglesa de sésamo blanco, glaseada con azúcar moreno y acompañada de helado de lichi y kumquat confitado. Una torrija bastante sin más, que no me convenció y que sumado a un helado insípido, hace que la máxima puntuación que le pueda dar sea un 3.
Valoración Final de Kawori
En lo personal me parece un buen restaurante, que se sitúa entre mis asiáticos favoritos de Valencia, pero que le falta subir en los nigiris para entrar en los tops. Aún así, si nos centrándonos en los entrantes y los uramakis, es un restaurante prácticamente obligatorio en Valencia y Alberto González se nota que es un chef que sabe lo que hace. Por lo que, aunque tengo ganas de hacer nuevas visitas para probar nuevos platos que tienen muy buena pinta, de momento le voy a dar una puntuación de 4,75.
Explicación Puntuaciones:
- Pésimo: 0 – 2
- Mal: 2 – 3
- Regular: 3 – 3,5
- Regular Alto: 3,5 – 4
- Correcto: 4 – 4,5
- Correcto Alto: 4,5 – 5
- Bien: 5 – 6
- Bien Alto: 6 – 7
- Notable: 7 – 8
- Excelente: 8 – 9
- Experiencia Única: 9 – 10
Crítica Kawori
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